UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Estaba desorientado. Bloqueado. No sabía lo que le había pasado en aquel instante. La incertidumbre le recorría todo el cuerpo, como la sangre de la cabeza a los pies.

Prefería no abrir los ojos. Tenia miedo. Miedo a abrirlos y encontrar algo distinto a lo que había antes.

Un rizo, rubio platino, de su alborotada melena le caía sobre la frente. Apoyaba la cabeza en sus rodillas flexionadas. Quería esconderse entre sus pequeños brazos que apretaban fuertemente sus piernas.

Pero de repente, inclinó un poco su cabeza y abrió ligeramente su ojo derecho. Una suave brisa le acariciaba su cara. Recordaba estar en el mismo sitio que estaba antes. Pero ya no era el mismo momento, el tiempo seguía pasando.

Finalmente, decidió levantar su cabeza. Se peinó con la mano el rizo que le caía sobre su frente y, se dio cuenta que el mundo seguía como si nada, como si nadie.

Y entonces, vio una piedra justo delante de sus zapatillas blancas que le había regalado su hermano. Una gran piedra. Lo suficientemente grande para haberle provocado una caída mientras caminaba o corría, quién sabe.

La miró fijamente y sin más, la lanzó al otro lado de la calle con todas sus fuerzas para eliminarla de su camino.

encuentro_tito_piedra.jpg

Al llegar a casa entró en la cocina:

-Hola cariño, ¿por qué has tardado tanto en llegar?

-Una piedra se interpuso en mi camino cuando caminaba. No me di cuenta de que estaba ahí. Y caí. Pero aquí estoy, me costó un poco levantarme, pero lo hice.

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